viernes, 18 de mayo de 2007

LA VOZ DE LA NANA


Ayer escuchamos con asombro las "explicaciones" que dió la empleada doméstica de la congresista Elsa Canchaya a la 11ava. Fiscalía Penal de Lima, cuando fue interrogada sobre sus actividades como "asesora" de la sinverguenza de su empleadora.

Jacqueline Simón Vicente dijo (debidamente preparada y entrenada) que las fotografías y el video donde se le muestra con uniforme blanco no eran lo que todos los peruanos imaginábamos; sino que era el uniforme de empleada de una farmacia donde trabajaba y que si acompañaba a los hijos de la congresista a las fiestas infantiles, era porque lo hacía en sus ratos libres e iba con el uniforme de la farmacia.

Cuando le preguntaron de qué farmacia se trabaja y dónde quedaba, ella contestó que no daría el nombre para "proteger" a los dueños de la farmacia del acoso de la prensa.

Interrogada de por qué no recogió su credencial de asesora del Congreso, dijo que no lo hizo por temor a que el terrorismo le hiciera daño, ya que ella "trabajaba" en el campo como experta en titulación de tierras (¡Plop!)

¿Es posible que la congresista Elsa Canchaya crea que los peruanos somos estúpidos? ¿Que el fiscal Miguel Narro Salazar es un retrasado mental? ¿Que haciéndole decir eso a la nana Simón va a pasar piola ante semejante delito?

Ya es tiempo que la ciudadanía haga algo, no podemos quedarnos de brazos cruzados a que los Mencholas, Canchayas y demás inescrupulosos hagan lo que se les venga en gana con el dinero de todos nosotros. Es tiempo qe aprendamos a elegir a nuestras autoridades.